
A partir del día de ayer, nuestro hermano Raúl Cruz, por quien estuvimos orando mientras padecía cáncer, fue llamado a la casa del Señor en los cielos. Finalmente Dios tuvo compasión de él y terminó con su sufrimiento, permitiéndole el gozo de estar en su presencia.
Por la noche estuvimos alabando a Dios por sus designios, su soberanía y su misericordia, por la cual confiamos en que sus familiares soportarán la prueba de alejarse temporalmente del ser amado, con la esperanza de encontrarlo nuevamente al lado de nuestro Señor.
Dios bendiga a la familia Cruz, que con gran fortaleza enfrentó este tiempo. Estamos aquí para apoyarles y sostenerles en el camino de nuestro Maestro.
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